kinfuiti

Fue fundado en el año 1964, por el entonces joven Instructor de Música Octavio Vázquez Santana, con el asesoramiento de una anciana de origen congo llamada Claudia Pedro, quien fuera fundadora del primer asentamiento o Cabildo Congo denominado “Pueblos Viejos”, que se estableció en Quiebra Hacha, municipio Mariel, en el siglo XIX, después de abolida la esclavitud en nuestro país; lugar donde actualmente se desarrolla la comunidad del mismo nombre,


 

donde viven los integrantes del mismo. Razón por la cual sus 24 miembros son descendientes de congos y herederos de la práctica religiosa denominada Regla Palo Monte y del culto a la deidad “Makuende Yaya”, sincretizada con el santo portugués católico San Antonio de Padua.

Actualmente cuenta con 24 integrantes. son Entre sus fundadores estuvieron: Claudia Pedro (la figura principal), Mario Pedro Pascual, Arcadio, Pancho, Francisco Larrinaga, Lazara Larrinaga (falleció el 17 de octubre del 2005), Consuelo Larrinaga y Lourdes Larrinaga, llamadas popularmente “las hormigas”, Mario Pedro Socorras, quien lo dirigió hasta su fallecimiento en el año 2005 y Rigoberto Laza Laza, el congo (23/1/1904- ¿/?/ 2007.), maraquero artesano y reparador del tambor kinfuiti (Premio Memoria Viva).

Entre los instrumentos del conjunto musical se encuentran: tres tambores ngoma nombrados: un toque (un golpe), dos y dos (dos golpes) ó “tres dos”,   la caja o quinto, dos maracas, y una guataca que se toca encima del Kinfuiti. Este último es el de mayor connotación, nombra al grupo, al baile, la música y los toques. Es un tambor fricativo único de su tipo conocido como vigente en una celebración sincrética cubana, la Fiesta de San Antonio que se celebra en esta comunidad , cada 13 de junio.

El tocador de kinfuiti (kinfuitero), ejecuta este tambor sentado en el suelo. Lo coloca entre sus piernas con la boca descubierta frente a él, y le introduce   una jícara con agua “preparada”, con la cual se humedece las manos, para evitar las quemaduras que el calor le puede producir al friccionar la cuerda. De esta manera produce un zumbido ó sonido de baja frecuencia, que pasa a la caja de resonancia, llega a la membrana y se expande a través del orificio del parche. Parece un letargo, un lamento ó el ronquido de una persona acabada de fallecer.[1]

El repertorio se nutre de cantos anónimos que combinan elementos de la lengua conga y el español. Son interpretados sin pausas entre ellos, mediante un solista y el coro. “Ta Makuende y Yaya” es el que inicia y cierra la Fiesta de San Antonio.

Su baile llevaba mucho movimiento de cintura y de las piernas con pasos específicos para hacer los giros. En cuanto a los pies, se unen primero las puntas y luego los talones como si la persona fuese zamba. Antiguamente estaba prohibido a las niñas, hasta que cumplieran los 15 años, porque era muy erótico[2] pero; actualmente es más mesurado y ha adquirido un aire muy cercano a la makuta, otra danza también de origen congo. Los bailadores descalzos; continúan formando grupos coreográficos de hileras, semicírculos y diagonales. El paso se realiza en dos tiempos hacia la derecha y dos a la izquierda y hacen una pequeña caída de hombros en cada ocasión, siguiendo un esquema básico que utiliza pasos cortos e incluyen el metatarso sin mucha separación entre ellos al deslizarse; mientras bailan unen los brazos detrás de la cintura, flexionan levemente las rodillas y mueven la cintura y los hombros en perfecto sincronismo.

Este grupo es único de su tipo en el país. Su Conjunto está incluido entre los 25 clasificados como Conjuntos Instrumentales de la Música Popular Cubana[3]. Tuvo la oportunidad de compartir el escenario con el Conjunto Folclórico Nacional de Cuba y de participar en la grabación del filme cubano “El otro Francisco”, en el año1975, de recibir el Premio Provincial Cultura Comunitaria y su nominación a este mismo premio a nivel Nacional. Además a la fiesta de San Antonio, en la cual son anfitriones, le fue otorgado el Premio Memoria Viva por el Instituto de Investigación y Desarrollo para la Cultura Cubana “Juan Marinello”.


 

 

[1](Véase, Los Instrumentos de la música afrocubana., de Fernando Ortiz. Tomo V Capítulo XX, pp. 125-174.Cárdenas y CIA. Editores e Impresores Egido 568.La Habana, 1985).

[2]Informante: Octavio Vázquez Santana. Entrevista, del año 2005.

[3]Véase, Cultura musical cubana. Artículo” Las huellas de África”, de Maria Elena Vinueza en, Revista cubana de música Clave, pp. 46-49. Año1-julio-septiembre, 1999..